Práctica deliberada para intérpretes de conferencias: Parte I

Uno de los aspectos más maravillosos de nuestra profesión es la diversidad de los caminos que nos traen a esta profesión. Éste es mi caso. En una vida anterior estudié la licenciatura de pedagogía de la danza y ejercí como bailarina y como profesora de danza. Gracias a esta formación conocí desde una edad muy temprana el concepto de la práctica deliberada.

Me llamaba la atención ver que después de 8 a 10 años de formación, cuando una bailarina o un bailarín llegaban a ser solistas de una compañía, no solo tomaban clases como todos los demás, todos los días, sino que tenían sesiones de ensayo con varios expertos que podían ser coreógrafos, directores artísticos y algunos otros cargos. Además, su rutina diaria incluía sesiones de pilates, yoga o entrenamiento en el gimnasio. En otras palabras, mientras más avanzaban en su carrera, más trabajo guiado y supervisado tenían. En el mundo de la danza, de la música y del teatro que conocí tan de cerca, la “práctica deliberada” era la regla. En estos ámbitos de altísimos niveles de especialización, los ejecutantes al ser más expertos no usaban menos al coach ni abandonaban nunca la repetición de habilidades fundamentales. Ésta es la idea con la que crecí y  me pareció natural aplicarla a la interpretación de conferencias, pero resulta que no es tan común.

¿Qué es entonces la práctica deliberada?

La práctica deliberada, a través del diseño de tareas muy específicas, de feedback especializado y de una constante reflexión, nos lleva a convertirnos en expertos en nuestro campo.

ballet-class
Fotografía de Angie Chung

En el caso de la danza, la práctica deliberada podría consistir en ir al estudio a practicar las correcciones que nos han dado en clase, ir a clase de pilates a trabajar algún grupo muscular que necesite refuerzo, ir a clase de técnica a centrarse en algún aspecto en particular con toda consciencia y con toda la concentración del mundo.

Para un intérprete, la práctica deliberada queda muy bien representada en un programa de formación de maestría, en el que vamos a clase a hacer discursos y obtenemos feedback constantemente de nuestros tutores que han diseñado las actividades que realizamos. También contaría como práctica deliberada dedicarle algunas sesiones a  alguna técnica en especial, concentrarse solamente en las cifras, la reformulación, o leer la prensa tomando notas, o trabajar la toma de notas a partir de textos. Todo esto con toda concentración y haciendo un trabajo de reflexión consciente y constante.

¿Qué la hace diferente de la práctica común y corriente?

La diferencia más palpable es que la práctica entendida como la simple repetición de una actividad durante años, puede llevar al estancamiento y a la adquisición de automatismos que no nos convertirán en expertos.

En una clase de ballet que tomé con un profesor que era una eminencia, una vez nos dijo lo siguiente: a mí no me interesa que trabajen más, sino que trabajen mejor. No quiero que vengan a “perfeccionar sus errores”, sino que vengan a concentrarse en corregirlos.

Para que la práctica sea realmente deliberada debe cumplir con las siguientes condiciones:

  • Se deben realizar actividades que han sido específicamente diseñadas para mejorar nuestro desempeño.
  • Debe haber una reflexión previa a la sesión de práctica (objetivos, expectativas sobre el proceso, resultados esperados).
  • Implica muchos años e incontables horas de dedicación.
  • A menudo se cuenta con la ayuda de un maestro o tutor.
  • La actividad diseñada se puede repetir muchas veces.
  • Se debe disponer de feedback sobre los resultados de cada actividad o sesión.
  • Se requiere de un gran esfuerzo mental, y puede no ser la cosa más divertida del mundo.
Startup Stock Photos
Startup Stock Photos

En mi caso personal, obtuve una muy buena dosis de práctica deliberada durante el máster, pero después de acabar la formación, tenía claro que me quedaban aspectos de la profesión que quería mejorar. Un diploma, como había aprendido en el mundo de la danza no marcaba un “final de trayecto” sino simplemente un hito para seguir avanzando.

Aunque los encargos de trabajo sin duda nos aportan mucha experiencia, no son el lugar para practicar ni experimentar. Los clientes nos pagan por nuestros servicios, la práctica debemos hacerla por nuestra cuenta.

En la segunda parte de este tema analizaré con más detenimiento cada uno de los elementos de la práctica deliberada y cómo se aplican a la interpretación de conferencias.

Mientras tanto, si desean leer más sobre este tema, los invito a consultar las fuentes que usé para esta entrada:

Cobb, Jeff (2010) How Do You Get to Carnegie Hall? 8 Keys to Deliberate Practice. Recuperado de http://www.missiontolearn.com/deliberate-practice/

Colvin, Jeff (2008), Talent is Overrated: What Really Separates World-Class Performers From Everybody Else, Nueva York, EE.UU.: Penguin Group.

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2 thoughts on “Práctica deliberada para intérpretes de conferencias: Parte I

  1. Muy bien dicho, Aline. Esperando la segunda entrega de este artículo.

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